viernes, 14 de mayo de 2010

Poéticas - (L.A.B.) 3


La elección de un género pictórico por parte del artista figurativo revela una deliberada apuesta lingüística más allá de lo temático y la posible teoría de los contenidos. De este modo, la pintura de paisaje explica de sobra una predilección por una estética que propende tanto a la fantasía colorista como a una libertad formal de la representación que alcanza en ocasiones la alusión más sutil del modelo, y menos su constatación artística minuciosa. La fascinante combinatoria del color, la forma y la regla o no-regla de los elementos artísticos en el género del paisaje arriba a una expresión siempre atractiva y renovada del arte de lo figurativo. La diablura cromática que permite la exuberancia del muestrario telúrico (visualizado o simplemente reinventado), las connotaciones que su sintaxis terrena y reconocible propicia para una constante improvisación formal y un repertorio casi inagotable en lo expresivo conduce finalmente a una exposición de lo natural que tiene tanto de pintura simbólica como de antojo expresionista. Nos hallamos, atendiendo las obras de los artistas más afortunados inscritos en esta categoría, ante una dialéctica de lo inteligible pictórico y la interpretación intimista a través de una convención plástica que, como señal de su incuestionable poder de convocatoria en el campo del discurso estético de imitación (siempre próximo no obstante a lo abstracto en los casos más reflexivos), se perpetúa a lo largo del tiempo hasta nuestros días con absoluta naturalidad, un arte sin complejos que nunca ha dejado de desafiarnos desde sus postulados tradicionales..

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